martes, 30 de julio de 2013

COMO HACER DIAGNÓSTICOS PARA UN PLAN DE MEJORA ESCOLAR


DEL UNIVERSO DE PROBLEMAS DE LA ESCUELA AL PLAN DE MEJORA ESCOLAR: UN PROCEDIMIENTO ÚTIL PARA EL DIAGNOSTICO.

FRAGMENTO DEL LIBRO: EL CONSEJO TÉNICO ESCOLAR: ALGUNAS IDEAS PRÁCTICAS PARA HACER OPERATIVO SU FUNCIONAMIENTO.

JESUS VELÁSQUEZ     PATRICIA FROLA
EDITORIAL FROVEL EDUCACIÓN MÉXICO 2013

(Para obtener la versión completa del libro ya sea electrónico o impreso, mandar un correo  ciecicapacitacion@hotmail.com)


PASO 1: “CATARSIS DE PROBLEMAS”

-       Los integrantes del Consejo Técnico Escolar se reúnen para aportar opiniones acerca de TODOS los problemas que desde el punto de vista de cada quien existen en su institución, considerando que un “problema” es toda aquella situación que altera de manera leve o grave el funcionamiento “normal de la institución y por consecuencia no le permite lograr sus fines. 
-       Los problemas se escriben en tarjetas o en hojas de papel con letra grande de manera que puedan pegarse en algún muro, no importa cuantos problemas se escriban, no importa cuales sean, se deben mencionar todos los que queramos.
-       Las tarjetas u hojas se pegan con cinta adhesiva en las paredes de la sala de sesiones de manera que puedan ser visualizados por todos.
-       Al conjunto de anotaciones que hay en las hojas pegadas en los muros se le conocerá como: EL UNIVERSO DE PROBLEMAS.

PASO 2: LO QUE PODEMOS RESOLVER DENTRO DE LA ESCUELA Y LO QUE NO ESTÁ EN NUESTRAS MANOS.

-       El coordinador de la actividad tomará una de las hojas expuestas en la pared y leerá su contenido, luego preguntará al colegiado: ¿Está en nuestras manos resolver este problema? ¿depende de nosotros que podamos mejorarlo? ¿Es posible solucionarlo con los medios que contamos en la institución educativa?
-       Las dos respuestas posibles son categóricas: SI o NO, en caso de que la respuesta sea NO, el problema se desecha en un cesto de basura o se aparta del resto de las hojas.
-       Estas preguntas se irán haciendo con cada uno de los “problemas” anotados en las hojas, desechando aquellos cuya solución escapan del ámbito de la acción educativa e intencionada de la escuela y dejando solo los que pueden ser solucionados o atenuados a partir de las acciones que se emprendan en la institución educativa.
-       Esta fase se termina cuando tenemos identificados los problemas que podemos solucionar desde el ámbito de acción de la escuela. Los otros se reconoce que afectan, es obvio que influyen pero su solución es más compleja.

PASO 3: CATEGORIZACIÓN DE PROBLEMAS

-       Los problemas seleccionados se pondrán en el grupo que el colegiado considere conveniente estableciendo las categorías a los cuales pertenecen por ejemplo:
a)    Problemas relacionados con las matemáticas
b)   Problemas relacionados con el domino del lenguaje
c)    Problemas del ámbito de la gestión
d)   Problemas que pertenecen a la relación de la familia y la escuela
e)    Problemas relacionados con los hábitos de los alumnos

-       Las categorías no se limitan, pueden ser tantas como problemas hay, aunque se sugiere que sean abarcativas y de áreas específicas como el ámbito pedagógico, de gestión, de la relación escuela-familia etc.
-       En caso de que se considere que un problema está relacionado con más de una categoría, se deberá duplicar en el papel para que físicamente aparezca en la lista correspondiente.
-       Esta fase termina cuando se han clasificado TODOS los problemas.

PASO 4: IDENTIFICAR LOS PROBLEMAS QUE CAUSAN OTROS PROBLEMAS

-       En esta fase el coordinador de la actividad pide a los integrantes del colegiado que lean los problemas que hay en cada categoría y analicen aquellos que son CAUSA y los que son CONSECUENCIA de otros problemas.
-       En cada categoría se hacen dos subcategorías: una con los problemas CAUSA y otra con los problemas CONSECUENCIA.
-       El coordinador suscita a continuación la reflexión sobre qué tipo de problemas es más conveniente y prioritario “atacar” seguramente la conclusión del colegiado será lógica: al atacar la causa, se abate la consecuencia.
-       Los integrantes del consejo técnico harán enseguida un listado de problemas que serán los que permitirán hacer el plan de mejora a partir de la búsqueda de soluciones viables y planeadas de los mismos.

PASO 5: ESTABLECIMIENTO DE METAS

-       Las metas son el parámetros que permitirá verificar los avances y logros por lo que deben ser redactadas de manera clara y en forma de indicadores.
-       Es importante relacionar cada meta con cada uno de los problemas enunciados para poder establecer el punto de partida y el punto de llegada.

PASO 6: ELABORACIÓN Y EJECUCIÓN DEL PLAN DE MEJORA
-       En este punto se definen las acciones para fortalecer los aprendizajes de los alumnos, responsables de las tareas, tiempos para su desarrollo, procesos de seguimiento y evaluación y estrategias para la generación de un entorno seguro e inclusivo en términos físicos, afectivos y sociales.
-       Es importante que las acciones sean viables, operativas, claras y evaluables en el tiempo establecido para facilitar el proceso de seguimiento y evaluación.
-       El director y el colectivo docente, de manera colegiada, llevarán a cabo el Plan de Mejora escolar, darán seguimiento y evaluarán las acciones descritas en el mismo, con la intención de tomar decisiones oportunas para modificar o fortalecer tales acciones como parte de un ejercicio de autoevaluación y coevaluación.

domingo, 28 de abril de 2013

¿Realmente sabemos trabajar en equipo?



Las grandes trasformaciones que se están operando actualmente en el mundo no son producto de las mentes brillantes trabajando en el plano individual, son más bien logros del trabajo con otros. La labor que se lleva a cabo en equipo es un gran detonante del desarrollo de las organizaciones, sin  embargo, pese a la aparente simpleza que parece tener, su realización no es simple, implica todo un proceso formativo que lleva muchos años para entender plenamente sus fundamentos y más aún, llevarlo y sostenerlo en el terreno práctico.

La escuela es, por su naturaleza, el lugar ideal para formar individuos que sepan trabajar en equipo, pues en ella confluyen los iguales que como tal tienen edades e intereses afines que, debidamente canalizados, pueden encaminarse a la consecución de retos impensables.
Actualmente, la educación en todos los niveles y modalidades está volviendo los ojos a la trascendencia de esta forma de trabajo; las reformas educativas actuales hacen especial énfasis en el desarrollo de las competencias para trabajar en equipo y de manera creativa. La dinámica de la vida actual exige este tipo de formación en los individuos ya que se está pasando del simple plano de la asimilación de conocimientos al de la movilización en situaciones concretas de lo que se ha aprendido.

El trabajo en equipo, el desarrollo de la creatividad y la actitud lúdica, se erigen pues, como tres grandes pilares de la sociedad moderna, por ello, el Centro de Investigación Educactiva y Capacitación Institucional (CIECI), ha diseñado una propuesta metodológica que pone en interacción los tres componentes citados, lo que da lugar a ACICATE: un método lúdico para el desarrollo de la creatividad en los equipos.

La metodología de ACICATE tiene como propósito crear un ambiente de aprendizaje propicio para hacer que la creatividad de los integrantes de los equipos de trabajo aflore sin inhibiciones ni cortapisas.

Este procedimiento ha sido probado en dos ámbitos distintos: el escolar y la capacitación del personal de organizaciones productivas y de servicio, en ambos casos los principios fueron los mismos, solamente cambiaron algunas consignas o contenidos para adecuarlos a las circunstancias y a los intereses de las personas involucradas.

El punto de partida de la propuesta metodológica ACICATE es la necesidad que existe en las organizaciones sociales de trabajar en equipo, en un ambiente de armonía y lograr además productos creativos.

Estas organizaciones han sido concebidas como sistemas con sentido de totalidad, en los que conviven una gran cantidad de personas cuyas funciones se interrelacionan en la búsqueda de metas comunes, llámese escuela, empresa de servicios, centro de producción, en todas se requiere trabajar sin tensiones innecesarias, coordinando el hacer de uno con los del resto del equipo, pues de esa manera se obtendrán mejores resultados.

Si quieres saber más del tema, te invitamos a que nos acompañes en el curso 'El ABC del trabajo en equipo', y que conozcas la pagina del CIECI.

Además, puedes conocer nuestra oferta editorial, en donde encontrarás además de las respuestas y el paso a paso de cómo aplicar la metodología ACICATE en el libro 'Creatividad en los equipos', otras temáticas referentes a la aplicación, metodología y desarrollo del sistema de competencias en el aula. Todo ello en la página de nuestra línea editorial 'FROVEL educación'.

jueves, 3 de mayo de 2012

Los problemas de conducta en el aula


LOS PROBLEMAS DE CONDUCTA EN EL AULA

¿A qué le llamamos problemas de conducta?
En todas las aulas hay un alumno que nos da problemas porque presenta una o más de las siguientes conductas:
-        Molesta a sus compañeros burlándose de ellos o agrediéndolos física o verbalmente
-        Tira las cosas de los demás
-        Se roba las pertenencias de los demás miembros del grupo
-        Se para constantemente y no obedece  las indicaciones del maestro cuando se le pide que vuelva a su lugar.
-        Pasa por entre las filas pateando las mochilas
-        Habla mucho e interrumpe al maestro y a los demás alumnos
En fin, la lista se volvería inmensa si plasmáramos todos los testimonios de los cientos de docentes con quienes nos ha tocado trabajar este tema. La pretensión de esta breve introducción es definir lo que se ha dado en llamar problema de conducta.   
Una primera definición nos permitirá tener un acercamiento inicial a la conceptualización de este tema, por lo que vamos a puntualizar que se conoce como problema de conducta a cualquier comportamiento que desde nuestro punto de vista personal salga de lo esperado o de lo aceptable como “buena conducta” o “conducta deseable”. Nótese el énfasis en la frase desde el punto de vista personal.
¿Qué interpretación se le puede dar a esta definición por la ambigüedad que reviste el hecho de que son apreciaciones personales?
Lo anterior implica que mientras para un maestro las conductas de pararse constantemente y platicar resultan un “problema”, para otro maestro sólo representa “inquietud”, nada fuera de lo esperado.  Es decir: para el  maestro A el niño no tiene un problema de conducta, mientras que para el maestro B sí lo tiene.
Si partimos de parámetros personales, aparecerán diversidad de esquemas de lo que es una conducta problema, por lo que es importante llegar a un acuerdo y revisar qué nos dicen los estándares más utilizados en todo el mundo.
La conducta indeseable en los niños no se genera de manera espontánea,  aislada o por razones desconocidas y misteriosas: se aprende, se mantiene y en muchas ocasiones se incrementa como consecuencia de las interacciones con la familia, el grupo escolar y otros actores que intervienen en dichas manifestaciones. Indudablemente, hay una corresponsabilidad en el hecho en cuestión, no se puede ni es justo, que la escuela quiera evadir la responsabilidad que tiene regresando el problema a la familia y argumentando que ellos originaron ese problema y por lo tanto deben buscar alternativas de atención. Ver las cosas desde esa perspectiva simplista es una apuesta perdida.
Pasemos pues a la definición de los excesos conductuales:
1.     1.     La Hiperactividad / hiperquinesia                                         
Es el primer nivel, y el menos complejo, de los problemas de conducta en el aula; como lo indica el vocablo hiper es un exceso de movimiento, generalmente ocasionado por las inadecuadas  pautas de crianza, la falta de límites y los modelos adultos permisivos que no han desarrollado la socialización primaria y los hábitos básicos de vida social o grupal en el niño. Se tiene evidencia de que el  1% de los casos de niños reportados con hiperactividad o hiperquinesia están asociados a una pequeña disfunción neurológica que ocasiona los excesos de conducta y movimiento. Tal disfunción se relaciona generalmente con antecedentes perinatales patológicos como parto prolongado, hipoxia neonatal o presencia de convulsiones por fiebre durante el primer año de vida.
Nota:
 Si no se tienen pruebas neurológicas avaladas por un especialista certificado, se recomienda abstenerse de etiquetar al niño como enfermo o con una patología como el “Trastorno por Déficit de Atención con hiperactividad” (TDA+H), ya que eso solamente estigmatiza al niño y dificulta su aceptación e integración al grupo escolar. Si se ha comprobado que tiene una disfunción debe ser atendido, de no ser así ni mencionarlo. De cualquier forma: ¡ese niño ya es tu alumno y estará en tu grupo los próximos 200 días hábiles!
En muchas escuelas es común que se ponga como pretexto de que el niño es “hiperactivo” y se le deja de atender, la consecuencia lógica es que este chico va a ser etiquetado y se va a ir fraguando el fracaso escolar en un futuro no muy lejano.
La conducta disruptiva                                                                         
Es el segundo nivel, y todavía no tan complejo, de los problemas de conducta en el aula, como lo indica el vocablo dis - rruptir,  es un exceso de actividad, “ a veces sí, a veces no” pero ya intencionado, sin llegar a ser agresivo ni hostil; es el típico niño o niña como que hemos llamado “PAQUITO”, ese “molestoso” que constantemente trata de llamar la atención, busca la reprimenda o el reclamo para hacerse notar o afirmarse como parte de un grupo.
 La conducta disruptiva en sí misma no resulta grave, siempre y cuando se intervenga a tiempo. El educador debe detectar al alumno que ya le picó las costillas a otro, que pasa por el pasillo y da un manotazo al que está sentado, patea la mochila cuando pasa junto a ella  y luego dice “perdón no fue mi intención”; es el chico que ocasiona las típicas quejas y reclamos en el aula.
El problema se hace complejo cuando el maestro, al no intervenir y remediar, deja que la conducta disruptiva crezca y genere respuestas hostiles de los demás niños, que muy posiblemente terminarán en verdaderas interacciones de golpes, sin faltar el que termina llorando, acusando a Paquito y dando la queja a su mamá o papá. Es en ese momento cuando el problema comienza a tomar  mayores dimensiones,  pero también es el momento de hacer algo más que informar o quejarse con los padres. Si queremos que el problema no pase a la siguiente categoría, sí, tal como los huracanes, es preciso diseñar una técnica de intervención efectiva.
 Recuerda, ¡ese niño ya es tu alumno por 200 días hábiles!
Ve pensando ¿que técnicas dominas para socializar problemas en el grupo y tratar de intervenir?


El negativismo desafiante
Es el tercer nivel, y aquí empieza lo complejo de los problemas de conducta en el aula. Como lo indican los vocablos negativismo y desafiante, se llega a un punto en que el alumno reta a la autoridad, se niega a seguir indicaciones y rechaza los intentos  fallidos por cierto del docente por imponer reglas y disciplina. Lo anterior ocasiona que la tolerancia y la paciencia del maestro/a se agoten y la situación  se vuelva inmanejable.
 El negativismo desafiante tiene relación con conductas impositivas y controladoras del adulto o el educador, quien al darse cuenta de que el problema se ha agudizado y que el tal “PAQUITO” lo reta y no le obedece, se engancha en una interesante “lucha de poderes”, de la que seguramente saldrá vencido.   
Para complicar la situación, el profesor recibe quejas de otros padres de familia que empiezan a manifestar disgusto debido a que PAQUITO es hostil grosero y/o desafiante con sus hijos, lo que pone en tela de juicio la autoridad y la imagen del maestro, situación que genera molestia,  hostilidad, rechazo y probablemente castigos (fallidos) a PAQUITO. Esto lejos de aminorar los episodios de mala conducta, los irá aumentando como una bola de nieve hasta llegar a niveles más altos de esta escala de categorías de los problemas de conducta según el estándar DSM IV.
En este punto, el elemento de rechazo grupal es una realidad, el grupo excluye y rechaza a PAQUITO. Muchas veces el docente no se da cuenta de que ése elemento grupal es el combustible perfecto para que explote un verdadero y sin retorno, problema de conducta violenta, ¿cómo llegaron las cosas hasta aquí? En agosto no estaban así, en septiembre… tampoco, entonces en este punto cabría volver a hacernos la pregunta ¿es un problema del alumno o un problema del maestro?
Un buen ejercicio de honestidad y de ética profesional sería cuestionarnos si como docentes contamos con las herramientas de intervención necesarias para hacer frente a este tipo de problemas.

La conducta violenta                                                                             

Es el cuarto nivel, y aquí empieza a aumentar la complejidad de los problemas de conducta en el aula,  se llega a este nivel donde el alumno agrede, los otros le responden, las quejas aumentan y la paciencia del docente se debilita. No se logran mejorías a pesar de los intentos (fallidos por cierto) de hablar con los padres, mandarlos a terapia, exigirles la imposición de reglas y obediencia o ejercer poder sobre el alumno, de haber intervenido en un nivel anterior seguramente esto no sería tan difícil.
Cuando hay presencia de conducta violenta, el maestro o la maestra  se desesperan e intentan correctivos que en lugar de resolver sólo agudizan la crisis. Frecuentemente, la única salida que encuentran es “expulsar” o elegantemente “buscar otro servicio educativo al niño PAQUITO”.
Los intentos fallidos más frecuentes por solucionar los problemas de conducta en el aula
§  La aniquilación pasiva                                                                  
 Se refiere a una gama de actitudes descalificadoras, por parte del educador o el grupo,  que anulan al niño o marginan su participación, algunas son: ignorarlo, exhibirlo frente a otros niños,  mostrar sus debilidades, compararlo con los niños que sí son buenos,  no llevarlo a alguna excursión , no permitirle usar la  computadora, etcétera. Por ejemplo, cuando llega la fiesta del día del niño, la maestra saca el pergamino y le dice: ¡PAQUITO, TÚ NO VAS! Según la maestra, es un castigo por sus malas conductas, sin embargo, Paco ya ni recuerda de qué se le acusa.
 Puede no haber gritos o regaños, sin embargo,  actitudes como éstas atentan contra la imagen y la reputación del niño, son un verdadero golpe bajo a su autoestima y una forma pasiva de aniquilarlo. Sin duda, es un intento malogrado de  eliminar la conducta indeseada.
§  El complot
 Otra de las tácticas más comunes, no por eso menos fallida, para “acabar” con las conductas problemas del niño es el complot. Es usual que cuando el problema ha crecido y ni la maestra ni el psicólogo escolar, ni siquiera los servicios de apoyo ( USAER) aplican técnicas o estrategias de intervención, se comience a buscar otra forma de salir de la dificultad: la expulsión del chico “incorregible”. Así, se intensifica el círculo vicioso de agresividad, frustración, etiquetación y rechazo, tan difícil de romper.
    Todos se ponen de acuerdo para obrar en contra del alumno con conductas problema, se pone toda la atención en sus aspectos negativos, se hacen reportes e informes para registrar los episodios y las muestras de mala conducta, es decir, se junta la evidencia para “justificar” su canalización a otra escuela : ¡eso es un complot!
Pueden involucrarse desde el maestro, los compañeros de grupo, otros docentes, padres de familia del grupo y en casos extremos, el directivo y la comunidad de padres de familia.  No hay que olvidar que todos los implicados son corresponsables de la situación que se vive en el aula; es un problema de todos, no sólo de PAQUITO.
El complot  puede resultar exitoso, mas eso no implica que el conflicto se haya resuelto; el niño no recibió la ayuda que necesita, por lo que es muy probable que el complot se repita en la nueva escuela.
Maestra/o piensa más y expulsa menos…
§  El síndrome del niño pelota parchada                                                                      
Hay un cuadro repetitivo, el niño PAQUITO ha sido catalogado y estigmatizado como agresivo, problema, violento, mal alumno, etcétera, por lo que se le rechaza; a nadie le interesa intervenir ni diseñar una estrategia para resolver el problema de las conductas indeseables en el aula, el alumno queda a su suerte y como una pelota defectuosa a la que se  intenta reparar con un “mal parche”.
Se le arroja de una a otra y otra escuela esperando que lo cachen, sí, como una pelota parchada que se bota para no comprometerse con la búsqueda de soluciones creativas que ayuden a enfrentar las dificultades. ¿Se han puesto a pensar a dónde irá Paquito cuando ya lleve 3, 4 ó 5 escuelas?
Muy probablemente engrosará las filas de la deserción escolar, de los niños de la calle o de los delincuentes que en unos años te roben el auto. Todo por no contar con una adecuada estrategia de intervención en el aula.
Algunas reflexiones pertinentes
Sería importante  darnos cuenta de que las conductas indeseables de ese niño a nuestro cargo durante unas horas diarias no son otra cosa que mensajes que no logramos interpretar a tiempo, son gritos desesperados pidiendo ayuda,  piden intervención por parte de su maestro o maestra, demandan compromiso con él, solidaridad con su situación, misma que seguramente es adversa y frustrante, esa intervención en el caso idóneo debería ser psico-pedagógica, pero si en el momento no se cuenta con esas competencias metodológicas para intervenir, recurramos a la parte afectiva, hagámosle llevadero el día escolar a ese niño, y busquemos el  apoyo, o mejor aún, capacitémonos para atender ese tipo de situaciones tan cotidianas en  la función docente; leer, informarse, investigar, colaborar, son tareas de un profesor, el manejo de conductas problema no tendrían que ser la excepción las conductas problema no tienen que ser el pase de expulsión para ese menor, y El Círculo Mágico es una alternativa de intervención que de aprenderla y manejarla, el maestro se sentirá menos desprotegido ante estas situaciones a veces caóticas pero típicas en todo entorno educativo.
En el bloque tres de este libro se desarrolla a detalle el círculo mágico y además se ofrecen otras alternativas de intervención que han demostrado ser efectivas en el manejo asertivo de los problemas de conducta en el aula.
Para finalizar este apartado queremos dejar las siguientes preguntas para la reflexión:
1.     Alguna vez he pensado que la conducta indeseable de mi alumno lleva implícita una necesidad? un mensaje de auxilio?
2.     Sería posible que yo no tomara la conducta problema como una afrenta del niño o de los niños a mi persona?
3.     Qué tácticas domino para aplicar al niño o al grupo antes de pensar en cambiarlo de grupo, de escuela o simplemente excluirlo de mi actividad?

LIBRO: Estrategias de Intervención para los problemas de conducta en el aula. Frola y Velásquez. Editorial Frovel Educación. México 2011